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Teología de la liberación (I)

Por Luigi CAMPOS

  A la víspera de mi partida de la ciudad de París, Francia, el Instituto Católico de París, anunciaba la conferencia del padre Gustavo Gutiérrez, para el 13 de diciembre del 2001, me preguntaba, ¿qué mensaje nos podría traer hoy en día con su teología de la liberación?

Como se sabe, la teología de la liberación surge en la conferencia pronunciada en el Encuentro Nacional de Movimiento Sacerdotal ONIS, de julio de 1968, en Chimbote (Perú). Y es entendida por su propio autor, principal exponente y como su más importante teórico el peruano Gutiérrez, con sus siguientes afirmaciones:

1. "Que busca partir del compromiso por abolir la actual situación de injusticia y por construir una sociedad nueva, debe ser verificada por la práctica de ese compromiso; por la participación activa y eficaz en la lucha que las clases sociales explotadas han emprendido contra sus opresores. La liberación de toda forma de explotación, la posibilidad de una vida más humana y más digna, la creación de un hombre nuevo, pasan por esta lucha.";

2. "Dependencia y dominación marcan las estructuras sociales de América Latina. Pero únicamente un análisis de clases permitiría ver lo que realmente está en juego en la oposición entre países oprimidos y pueblos dominantes. No tener en cuenta sino el enfrentamiento entre naciones disimula y finalmente suaviza la verdadera situación. Por eso la teoría de la dependencia equivocaría su camino y llamaría a engaño si no se sitúa su análisis en el marco de la lucha de clases."

3. Y también nos dice que " la liberación expresa, en primer lugar, las aspiraciones de las clases sociales y pueblos oprimidos y subraya el aspecto conflictual del proceso económico, social y político que los opone a las clases opresoras y pueblos opulentos..."

Inicialmente, somos atraídos por el aparente aire de "hermandad cristiana y de justicia" que transmite Gutiérrez, pero llevado a una reflexión y crítica dentro y sobre la práctica liberadora cristiana, nos encontramos que la teología de la liberación expuesta es limitada, aparente y oportunista. Puesto que no va más allá denunciando los abusos, no toma partido en los hechos. De ahí que se pueda argumentar que es incongruente proclamar teología de la liberación y rechazar al mismo tiempo el comprometerse políticamente.

La teología de la liberación presentada no se puede sino plantearse sobre su sentido de la vida y de su actividad, como ese paso de la teoría a la práctica (praxis), del análisis al compromiso: "hasta el punto de sacrificar su propia vida".

Permaneciendo con el ejemplo de los grandes profetas y apóstoles bíblicos y de todos aquellos doctrinarios que se han puesto de pie en el escenario de la historia a favor de la mayoría de los pobres de la humanidad. No necesita que se le recuerde a los teólogos de la liberación del activismo político del profeta de Israel, Amós, cuando se cita de él lo siguiente: "Época en donde se creó una clase rica que menospreciaba y aun explotaba a los pobres. Los comerciantes especulaban con el trigo y el pan y sumían en la miseria a los necesitados. La justicia se compraba. Las autoridades aceptaban sobornos. Los que disfrutaban la abundancia económica padecían de miseria moral. Amós predicó en las ciudades y después de algún tiempo el sacerdote Amasías lo desterró, alarmado por la severidad de su mensaje contra el rey y la nación." (Siglo XIII a.C.). " (2 Timoteo 3:16). Asimismo, ésta se construye sobre la base del pensamiento de Feuerbach, Marx y Marcuse. "El neo-marxismo cristiano es uno de los embelecos de nuestro tiempo. ¿La iglesia católica tiene ya tan poco poder sobre las conciencias que para hacer el papel que le señala el evangelio tiene que pedirle apoyo a uno de los más feroces y despectivos entre todos sus enemigos históricos?" Visión, editorial, 2 de diciembre de 1977.

Por otro lado, esta teología de la liberación no cumple con el principio básico que emana de la Doctrina Cristiana, que dice: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."

De este argumento se deriva a la respuesta en 2 Timoteo 4:3,4, que dice: "Vendrá un tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán un montón de maestros según sus deseos. Estarán ávidos de novedades y se apartarán de la verdad para volverse hacia puros cuentos."

En conclusión a esta primera parte, la teología de la liberación aparece a finales de los años sesenta y hoy en la apertura del nuevo milenio, sigue atrapada entre la teología clásica católica y el poder capitalista del catolicismo romano. En la actualidad la teología de la liberación no es un fenómeno aislado sino que no existe.

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