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Pensemos en China

Por Luigi CAMPOS

Un 1º de octubre se celebra un aniversario más de la fundación de la República Popular China, 1949. Y China cede y firma tratados con el imperialismo. China ha cambiado de color. Contra lo que el presidente Mao Tse-tung luchó a lo largo de todo su mandato, sobre el binomio riqueza-pobreza, Den Xia-ping fue opuesto a su criterio, quien apoyó un crecimiento a dos velocidades, privilegiando en primer lugar el de los más pudientes y, en segundo momento, el de los pobres. Estos últimos siguen esperando (presumiblemente por siempre jamás) a que les llegue su turno. La célebre palabra de Den: "No importa que el gato sea blanco o negro, un buen gato es el que captura rata", es el típico lernguaje de un razonamiento liberal; la antítesis del marxismo-leninismo que predicaba Mao.

He aquí una realidad dura y severa y contradictoria a los esquemas que postulaba Mao. Hoy China acontece sobre una política reformista o "gaige" y la apertura exterior o "kaifang" que rompe con el modelo de estructura socioeconómica establecido desde su fundación

Dura y severa pero no desesperante para Mao quien como presagio del agrietamiento y pérdida de los valores marxistas-leninistas que que vive hoy su país, ya lo advirtió en su época con las siguientes palabras: "Un gran desorden bajo los cielos conduce a un gran orden bajo los cielos. Y otro tanto vuelve a suceder cada siete u ocho años. Los monstruos y demonios saldrán por sí solos a la palestra. Como lo determina su propia naturaleza de clase, no pueden actuar de otra manera... ¿Dentro de cien años todavía habrá que hacer la revolución? ¿Y dentro de mil años? Siempre habrá que hacer la revolución. Siempre habrá una parte de la gente que se sienta oprimida. A los pequeños funcionarios, a los estudiantes, a los obreros, a los campesinos y a los grandes personajes les opriman. Por eso ellos querrán hacer la revolución. ¿Dentro de diez mil años ya no aparecerán contradicciones? ¿Cómo no van a aparecer contradicciones? Seguro que sí aparecerán."

"La sociedad socialista cubre un periódico histórico relativamente largo. Durante este largo período histórico siguen existiendo las clases, las contradicciones de clases y la lucha de ellas, de igual forma que la lucha entre la vía socialista y la vía capitalista, con el consiguiente peligro de la restauración del capitalismo..."

"Si la generación de nuestros hijos cae en el revisionismo que, bajo el nombre de socialismo, es de hecho capitalismo, nuestros nietos se rebelarán. Hay que insistir en la lucha de clases todos los años, todos los meses, todos los días."

En definitiva, un aniversario más de China nos obliga inevitablemente a emerger y proyectar la figura histórica de Mao Tse-tung de su emancipador; considerado en su época como el gran guía, el gran dirigente, el gran timonel, el gran sol rojo que iluminaba los corazones y que en algún momento, fue considerado en la India como un liberador glorioso como Ghandi y Nehru.

Pero el jefe rojo Mao también en el año 1950 aplicó una política semi-liberal, desde luego tenía un carácter transitorio y venía obligada por las circunstancias: para evitar la parálisis general que amenazaba el país, había sido necesario contemporizar con los tibios, con los moderados de la oposición, incluso con algunos adversarios declarados, cuya ayuda podía ser aprovechable en la primera fase del proceso de construcción de una gigantesca nación colectivizada.

Pues aquí nos encontramos ante un antecedente como un testimonio elocuente que nos obliga a meditar en que los acontecimientos actuales en China, o se presentan como una estrategia política ante la situación neoliberal predominante en el mundo, o es realmente un olvidar y negar que eso que se conoció con realismo al empezar su camino, de la dirección marxista-leninista, no es el ideal del pueblo chino.

Pero lo cierto es que China siempre se hizo visible. Se hizo visible para el mundo desde la Revolución de Mao y hoy sobre la vía capitalista está por convertirse en una superpotencia.

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