Inicio - El autor - Presentación - Doctrinas - Documentos

Inmigrantes

doctrinaypraxis.org                                          doctrinaypraxis@doctrinaypraxis.org 

Las manifestaciones por la paz: una moral convencional

Por Luigi CAMPOS

¿Podemos afirmar que las manifestaciones por la paz hoy en día en occidente se describe como parte de una contra cultura a la cultura hegemónica actual? Indudablemente que no. Puesto que identificar a una contra cultura no se puede dar si no existe primero un nuevo nacimiento, una metamorfosis interior, un estudio de la existencia, un despertad del sentido social, de la conciencia a través de una cosmovisión ideológica que predomine en este caso de su Doctrina.

Ciertamente, para que pueda surgir un movimiento pro paz de corazón, de naturaleza, de amistad y de amor debe de existir, por una parte, una serie de condiciones sociales (es decir, normas comportamientos e instituciones que distingan del cinismo, de la moda y de la superficialidad y, por otra parte, una serie de imágenes culturales (es decir valores y atributos asociados específicamente al despertad de la conciencia). Pero, tanto unas como otras y en su conjunto, no será posible puesto que impera la cultura hegemónica (Conjunto de formas de vida y valores difundidos por las instituciones dominantes, que corresponde a la distribución del poder cultural a escala de la sociedad más amplia.)

Por otro lado, los derechos humanos están presos de su propio éxito, puesto que hoy en día es algo que se vende. No resulta extraño ver a famosos, especialmente cantantes que organizan grandes concentraciones para apoyar los derechos humanos en general, resolver algún problema o respaldar a una organización especifica. Rápidamente podemos recoger pliego y pliegos de firmas para llamar la atención sobre la violación de los derechos de los negros en Sudáfrica, la situación de los prisioneros políticos en Marruecos o la discriminación de los trabajadores inmigrantes en España. Pero llega un momento en que nos queda la sensación de que estamos ante una adhesión mimética, porque se apuntan los demás o porque el asunto está de moda, No hay una verdadera toma de conciencia de lo que se está haciendo, ni de las implicaciones que puede tener el apostar por los valores que están incluidos en las declaraciones. Convirtiéndose de tal manera en una especie de moral convencional, que se nos trasmite en la educación o a través de los medios de comunicación, y en la que creemos.

Si toda moral convencional se caracteriza por ser una moral que busca la aceptación pasiva de las personas Y si esta moral convencional está dirigida por la cultura hegemónica occidental, entonces podemos dar una explicación que las manifestaciones que irrumpen en el escenario con su significativa etiqueta "no a la guerra" están edificadas entre la fórmula sutil de la existencia de la cultura hegemónica. A esta cultura hegemónica no está interesada en  llamar a todas las personas a adoptar una posición activa de compromiso con la sociedad en la que viven y con todos  las personas que forman parte de dicha sociedad. Y que nos permita adquirir una conciencia histórica, pues es imposible.  Pasolini consideraba la revuelta universitaria como una cuestión interna de la burguesía, "una lucha intestina" , que nada tenía que ver con los intereses reales de los verdaderos explotados. De ahí que toda rebeldía nacida de la cultura hegemónica se desvanece en oratoria; es demagógica, es caricatura, es una hipocresía presentado con cara de indignación.

El "no a la guerra" es un fenómeno de moda. inducido por el mercado, o la imitación de los ídolos como es el caso del fotógrafo norteamericano Spencer Tunick quien ha logrado realizar este domingo 8.VI en Barcelona, España, la fotografía con más cuerpos desnudos de todas las que ha realizado a lo largo de su carrera, ya que a la cita han acudido alrededor de 7.000 personas entre adultos, jóvenes y niños, y entre aplausos, y  hasta vítores contra la guerra. Y ante esta impúdica actuación pública, ¿ por qué las autoridades españolas permitieron su celebración? ¿Y dónde están las denuncias de las autoridades políticas y religiosas? Esto es un ejemplo más del poderoso ego, del narcisismo, de una sociedad aferrada al ocio, al consumo, a los estilos, a las satisfacciones inmediatas y a la permisividad sexual que santifican el placer de la carne, inmortalizan los cuerpos, todo un "arte" motivo de comunión: en Melbourne 4.500, Santiago de Chile 4.000, Sao Paulo: 1.500, Buenos Aires: 450. de la cual no hay reacción manifiesta de protesta.

Muy a pesar de la opinión de los optimistas pensadores y sociólogos occidentales que consideran las manifestaciones pro paz o "no a la guerra" un resurgir de la mentalidad madura y de contra cultura debo de manifestar mi oposición a ello. Debemos de saber que estas manifestaciones responden a los intereses de la cultura hegemónica y más aún las crea y las modela a su antojo. Estas distan mucho de ser construcciones morales, de espacios vitales y de contra cultura. Son sólo recreaciones para las identidades individuales y colectivas. Son simples receptores e instrumentos pasivos de la cultura institucional y masiva. Es el mismo escenario y que desemboca en una siempre "cultura de la pobreza espiritual y moral", más allá de todo pensamiento doctrinal expuestas en las doctrinas sagradas. No es una experiencia vital. no hay un propósito sincero de cambio, a evolucionar, a crecer y a enriquecerse con las experiencias que se den en sus movilizaciones. Es sólo el producto de un espacio y de un tiempo específico, manejados por la cultura hegemónica (medios de comunicación, organismos de gobierno o instituciones políticas, religiosas y académicas). Es un disfraz de la cultura tradicional. Es teatralizar "el cambio social", sumido en la superficialidad. Es sensacionalismo. Es transformismo político-cultura y.  Lo cierto es que se difunden sin sentido y al cabo de un tiempo se apagan, se fosilizan o son apropiados por los políticos, religiosos e intelectuales de la época. Surgen sin estado de conciencia generacional, convirtiéndose por tanto en a-históricos.

Enviar este documento