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IRAQ: Una guerra injustificable, cínica y bárbara

Por Luigi CAMPOS

Y una vez más se ha puesto de manifiesto la presencia del gran gendarme norteamericano y sus esclavos ligados a su amo para aplicar la acción fascista y retrógrada militar contra otra nación, la nación iraquí.

Ante los ojos del mundo el gran gendarme, la gran bestia negra, teñida de autoritarismo e iluminismo crea un conjunto de acusaciones por la cual justifica su acción belicista contra IRAQ: 1) posesión de armas de destrucción masiva químicas y bacteriológicas, 2) vínculo con redes terroristas  y finalmente, de justificar su acción como un liberador del pueblo iraquí ante la tiranía del régimen  Pero en cualquier caso del supuesto o verificable de acusación de tales afirmaciones no es motivo alguno de causa final moral para justificar una acción militar y económica contra la nación iraquí. Y a su vez, no es lícito que contravenga las leyes so pretexto de "honestidad" o de "justicia".

El gran absolutista cesarista, cum plenitudo potestatis,  soberanía absoluta y monismo jurídico; el inmanentista total se hace pasar falsamente con su voluntad siempre recta  y siempre a la utilidad de los pueblos en el mundo. Con éste el más ruin interés se adorna descaradamente con el nombre de "justicia infinita"  Y es capaz de proceder con terror y violencia hasta alcanzar su objetivo de poder. De esta manera el "embustero" formula juicios de fachada con una visión simplista del verdadero propósito del imperialismo norteamericano.

El viejo proyecto de la doctrina Truman una vez más se consolida y así lo señalan también los tratadistas, veamos las siguientes afirmaciones:

1) Al concluir la segunda guerra mundial se hizo evidente que los Estados Unidos, con su presidente a la cabeza, se aprestaban a transformar el planeta en un único y gran mercado condenado a soportar la dominación económica y militar del gran imperio norteamericano. La postulación de un "nuevo orden internacional" que Bush ha realizado meses atrás no tiene, pues, nada de novedosa.

2) "Si la fecha de la Operación del Desierto pudo fijarse en función de preocupaciones interiores, el uso de la fuerza contra Bagdad estaba previsto desde hacía tiempo y se inscribe ante todo en una estrategia de Estados Unidos de preeminencia militar y política en el Oriente Próximo y en el Golfo, cuyos dos pilares inquebrantables, continúan siendo un acceso libre y a bajo precio al petróleo y la alianza con Israel. En un libro reciente escrito con el anterior presidente George Busch, Brent Scowcroft, que fue consejero nacional de Seguridad, recuerda que, durante la crisis de 1990-1991, la acción de Washington fue dictada por un imperativo: "Que ninguna potencia regional hostil pudiese secuestrar la mayoría de los aprovisionamientos de petróleo." (George Bush y Brent Scowcroft, A Word Transformed, Alfred A. Knopi. Nueva York. 1998).

3) "La desintegración del bloque soviético plantea ahora una nueva situación internacional en la que, a buen seguro, se producirá una compleja alteración de las corrientes ideológicas imperantes durante casi medio siglo. Se puede decir que los Estados Unidos y sus aliados han ganado la guerra fría, lo que significa, entre otras cosas, que su ideología y los intereses a ella subyacentes se aprestan a prevalecer en todo el mundo, por las buenas o por las malas." por el historiador José Carlos Lechado.

4) O recordar la famosa doctrina de Brézhnev "de soberanía limitada" en nombre de los "intereses superiores del socialismo". Es decir un derecho a intervenir para impedir cualquier "contrarrevolución" en los "países hermanos". Del mismo modo, con un cinismo demoledor, el periódico norteamericano Washington Post definía la "doctrina Clinton" como válida para el mundo entero.

Como podemos observar plantearnos cuestiones legítimas de ataque sobre la base de acusaciones contra IRAQ es afirmar las mentiras ridículas del gran gendarme, una astucia, una mascarada que no hace sino desacreditarlo ante los ojos del mundo.

Por otro lado, hay que destacar que en la cláusula llamada "Martens", inserta en la 4º convención de La Haya, según la cual, independiente de cualquier compromiso convencional, "las poblaciones y los beligerantes permanecen bajo la salvaguardia y el imperio de los principios del derecho de gentes, tal como resultan de los usos establecidos entre naciones civilizadoras, de las leyes humanitarias y de las exigencias de la conciencia pública."

Aquí la aplicación de este principio fueron incumplidas por el ejército de la coalición , permitiéndose la masacre de habitantes inocentes y la destrucción de bienes civiles y públicos, ocasionando a su vez el sufrimiento irreparable de sus habitantes y del medio ambiente.

Es oportuno recordar el art. 2, párr. 4, de la Carta de las Naciones Unidas, según el cual: "Los miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas."

O como encontramos en su párrafo inicial, en la que es patente la unidad del principio: "En virtud del principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, todos los pueblos tienen el derecho de determinar libremente, sin injerencia externa, su condición política y de proseguir su desarrollo económico, social y cultural, y todo Estado tiene el deber de respetar este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta."

No olvidemos que la población iraquí se desangra con el mantenimiento de las sanciones por décadas y tras el bombardeo iniciado en la madrugada del 20 de marzo es doblemente castigada sin piedad y contra el derecho a su seguridad, a su dignidad y a su soberanía nacional.

Por lo tanto, ante el derecho consuetudinario internacional y, accesoriamente, de convenios específicos de la prohibición de un ataque contra la población y los bienes civiles y puesta en evidencia los actos violatorios de los derechos humanos en situación de especial gravedad y la del Derecho Internacional Humanitario debemos de calificar de crimen de guerra y de lesa Humanidad a sus responsables gestores de la guerra contra IRAQ y sean juzgados ante los Tribunales Penales Internacionales.

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