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Más allá del hombre natural

Por Luigi CAMPOS

 Nada es más eficaz cuando faltan partes de su estructura. Ninguna parte se basta a sí mismo y todos son necesarios a todos. He aquí un principio de correspondencia y de relación siempre  estrecha en el todo. Y con respecto a las Doctrinas de nuestro estudio búdica, cristiana, islámica, judaica, marxista y védica, en ellas  también está presente  un conjunto coherente y fundamentado de dependencia y relación de sus partes  (justicia-misericordia y fe), de manera que poseen en sí mismas un principio de esencia y definición  íntegras, indivisibles y únicas en su naturaleza.

Y en torno a esta unidad de las Doctrinas, nos llega como ejemplo el pasaje bíblico de Miqueas "hacer justicia y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios" (6:8).  Y lo recalca Mateo "y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe" (23:23).

A partir de la importancia del criterio de valoración y de los juicios de unificación y organización substancial evidentes en las Doctrinas, así, pues, también en esto es un principio que exige al hombre conquistarla, asegurarla y fortalecerla; que lo obligue a diferenciarlo de su simple condición natural, en un cambio real de orientación hacia su esencia y definición como persona humana.
 

El significado de las partes en el hombre espiritual:

1. La Justicia es la acción enérgica que desafía al hombre a vivir al máximo de sus capacidades por una causa justa. Es la absoluta e incondicional subordinación de los intereses de aquellos que tienen hambre y sed de justicia. Es aquel que reconoce la necesidad de reprobar la injusticia y estar dispuesto a ponerse adelante sobre los que no tienen disculpas.

Un concepto cristiano explícito de justicia nos declara la Biblia: "¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¡y cómo no distinguís este tiempo? ¿Y por qué no juzgáis por vosotros lo que justo?" (Lucas 12:56,57).

La misma exigencia doctrinal también se presenta en el sagrado Corán: "¡Y qué os pasa que no lucháis en el Camino de Dios y por la causa de los hombres, mujeres y niños oprimidos, que están siendo sometidos a la tortura y a la tiranía?" (4:75).

Definitivamente, el adherente a su Doctrina es buscador de justicia; es "muerte en licencia" (Lenin); es decir, muertos para sí mismos y vivos por la causa; con dedicación y lealtad a aquella única y realmente digna causa. Es el atributo del beneficio mayor para su semejante en un contexto de progreso general. "Nuestra misión es cambiar el mundo. Marx"

Está claro que la praxis fundamental del creyente verdadero obra en el acto de predicar y aplicar su Doctrina al servicio de la justicia social y humana.

2. La Misericordia es compartir en toda forma posible con nuestro semejante (los sufridos, los desgraciados...) Se usa para salvar, socorrer y corregir. Es el reverso del egoísmo.

La Misericordia no es una vaga benevolencia. ¡Cuánta verdad en tan pocas palabras de Halligan:! "la falsa caridad cristiana que ayuda a los pobres a ser inútiles" . Una Misericordia verdadera presupone un deseo ardiente de relación unos con otros; que conduzca al desarrollo y enriquecimiento integral de las relaciones de las personas con los demás. La Misericordia viene de la auto-identificación con otras personas.

La Misericordia es sincera como un valor ético fundamental, no es un acto de exhibición, de parcialidad o hipocresía. Nunca alcanzaría su condición de tal si es por interés, por política, por poder, o por ambiciones personales. Por ser esencialmente social es altruista, activa y personalizado.

3. La Fe se conoce a través del sentido interior y no se da en el mundo visible.  No es el simple acto de creer sino una relación íntima con lo que se cree. Es una entrega personal con el sacrificio y sufrimiento por lo que se cree. La Fe se une al hombre para hacerlo tan fuerte e imperturbable. Para heredar caracteres más fuertes, más profundos y más interesantes.

Conclusión

Puede observarse también que la característica de esta Estructura Ideal es que se orienta y se proyecta de manera general y universal. Puesto que por ser ley no se involucra sólo al ser psico-espiritual del hombre sino también a todo lo que esté en su entorno (nación, estado, gobierno, pueblo, ideales de cultura, etc.) Y su presencia en lo universal es una voluntad y aspiración de acciones y reacciones sin limitaciones en su espacio y tiempo histórico. "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura." (La Biblia, Mateo 16:15).

Una causalidad ética de esta Estructura Ideal es una obligación de conciencia y cumplimiento de un deber doctrinal de no apartarnos de lo justo en todos los campos de la actividad humana. Una causalidad ética doctrinal es seguida del ejemplo de profetas y mártires -aborrecidos, burlados y perseguidos- "¡OH! Profeta, combate a los infieles y a los hipócritas, y sé duro con ellos. Su morada es el Infierno..." (El Corán 9:73).

Por consiguiente,  esta Estructura Ideal aparece como un elemento de juicio juzgada y calificada como buena, conveniente, correcta y justa y, en consecuencia, su omisión y restricción que se oponga o desnaturalice a esta coexistencia estructural, sería contraria a todo basamento doctrinal y a toda lógica y de la ética. De esta manera, estamos frente a un nuevo modelo de estructura del hombre espiritual de tal forma que nos corresponde preguntarnos si el hombre está dispuesto aceptarlo.

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