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BUDISMO: "Si encontráis al Buda, matad al
Buda" |

Éstas
fueron las palabras de un maestro del siglo IX fundador de la línea Lin-Chi
del budismo zen. Palabras muy originales, por cierto, motivadas por el
pensamiento que Gautama tenía contra el culto a la personalidad, y quien
incesantemente enfatizaba que su vida y su personalidad no eran útiles
sino sus enseñanzas.Siempre
les había dicho a sus seguidores que no lo mirasen a él sino al Dharma
(Doctrina), y que él como persona nunca había sido importante.
Y
el Buda le dijo a su discípulo Ananda:
“Debes
estar pensando, Ananda: “la palabra del Maestro es ahora algo que
permanece al pasado; ahora ya no tenemos Maestro”, pero no es así como
deberías verlo. Deja que el Dharma y la disciplina que te he enseñado
sean tus maestros cuando yo me haya ido.”
Un
día, en Venugrama, el Buda prorrumpe:
“¿Qué más espera la
comunidad de mí, Ananda? He enseñado el Dharma constantemente, y a mis
ochenta años estoy débil... Por eso, Ananda, debes ser tu propia
antorcha y tu propio refugio. No tengas otra antorcha que el Dharma, ni
otro refugio que el Dharma.”
Y
ante la vida de Siddharta Gautama según sus preceptos y por medio de una
reflexión, identificarse hacia el culto de la personalidad del Maestro,
no sólo observo una estrechez espiritual y moral, sino una grave
posición de imprevisibles consecuencias en contra de la praxis del
Dharma. Semejante desenlace ocurrió con la muerte del Buda,
desconcertando a la mayoría de sus discípulos y hundiéndolos en una
profunda desesperación; experimentando una sensación de vacío, de
desorientación y de abandono.
Tanto
el Maestro les enseñaba el sentido de la vida, pero la mayoría de ellos,
a la muerte de éste, seguían en contacto con las tentaciones e ilusiones
de este mundo.
Por lo
tanto, si a continuación considero tratar la vida de Siddharta Gautama
es tan sólo para descubrir al creador de un conjunto vivo de pensamiento
que constituye el Budismo.
“He
aquí, monjes, que en el mundo aparece un perfecto santo, perfectamente
iluminado, perfecto de saber y buena conducta, bien encaminado,
conocedor del universo, insuperable guía de los hombres necesitados de
corrección, maestro de dioses y de hombres, iluminado. Este, habiendo
comprendido por experiencia propia este mundo con sus divinidades, con
Mara y Brahma, con la humanidad y sus ascetas y sacerdotes, sus
príncipes y plebeyos, lo da a conocer. Y expone la enseñanza, buena en
su principio, buena en su medio y buena en su fin, según la letra y
según el espíritu, y proclama la vida de pureza lograda en su integridad
y perfección.”
Así
se refiere Majjhina Nikaya por la figura del Buda Gautama. De quien se
le suele llamar en la cultura occidental Siddharta Gautama (Siddharttha
Gotama así se translitera su nombre del pali y del sánscrito la
transliteración es Siddhartha) Siddharta que significa “el cumplimiento
del objetivo” o “el que ha cumplido sus fines”.
Siddharta Gautama nació como príncipe de los shakyas. Y quien recibe el
epíteto de Shakyamuni “el sabio de los shakya” o “el sabio silencioso de
los shakya” o “el santo del clan de los shakya”, después de su
iluminación; otros dicen que fue conocido así, después de haberse
separado de su maestro y haberse decidido buscar el camino de la
iluminación en solitario.
También se dice que él solía referirse a sí mismo como el Tathágata,
controvertida palabra que a veces se traduce como “el predestinado”,
pero que sólo parece significar “el que siente”. Otros autores lo
traducen como “aquel que ha realizado su budeidad”. O también “el así
ido”. El Tathágata es uno de los diez títulos de Buda que él mismo
utilizaba cuando hablaba de él o de otros budas.
Fue
conocido también como el Bodhisattva, “alguien que va por la senda de la
iluminación, que trabaja y se sacrifica en beneficio de los otros seres”
o “un ser que despierta” o que tiene una “naturaleza vigilante”. Se dice
que el Bodhisattva al superar todos los grados de la realización y tras
haber comprendido plenamente el ciclo del “origen causal”, el haber
alcanzado el Nirvana; El despertar total; es Buda. Y es entonces en
donde el Buda entona su famoso canto de la victoria.
Buscando al constructor de la casa,
he
recorrido mi trayecto en el torbellino
de
nacimiento sin número,
que
nunca escapan a las trabas (de la muerte);
el
mal se repite de nacimiento en nacimiento.
Señor de la casa, ¡te veo!
Nunca me construirás una casa,
tu armazón está ahora destruida,
el caballete del tejado está hecho
astilla,
se deshizo la estructura.
Mi mente ha llegado a la
aniquilación del deseo.
Conocido como el
Buda, que quiere decir según el texto inglés the avakened one cuya
traducción sería “el despierto”, en castellano el apelativo que se
aplica es “el iluminado.” Más tarde también fue llamado Buda Shakyamuni
o Buda Gautama, es para distinguir del Buda histórico de los budas
trascendentales.
¿Fue Siddharta
Gautama una figura histórica? A ciencia cierta no es posible considerar
históricamente fidedigna la vida y enseñanza de Siddharta Gautama, o
Buda, como lo llaman sus devotos.
En el año 1896 el
investigador Alois Führer descubrió, en un área salvaje de la región
nepalesa del Terai, un fragmento de columna con la inscripción
siguiente: “El rey Piyadasi, amigo de los dioses, veinte años después de
su consagración, acudió en persona a este lugar, tributándole homenaje
porque en él nació el Buda Shakyamuni.”
Pues, esta
inscripción hecha por Piyadasi, conocido como Asoka, que gobernó el
reino Mauryo situado al norte de la India desde 269 hasta 232 a EC, y
quien viviera unos doscientos años después de Buda, sinceramente, no nos
sirve como una información fidedigna para afirmar a Gautama como una
figura histórica. Puesto que podríamos sostener que dichas inscripciones
acerca de Buda se trataría sencillamente de una personificación de la
entonces imperante filosofía Samkhya o un símbolo del culto solar. Un
funcionario del Museo Británico hasta afirmó que “la gran cantidad de
leyendas y milagros (...) es imposible sacar de entre ellos la vida
histórica del Buda.”
Es preciso repetir
que si Gautama no surge a ciencia cierta como figura histórica, pero no
por ello queda inválida esa posibilidad, puesto que los textos
fundamentales del canon búdico (las Escrituras budistas) nos revelan
acerca de la vida y la personalidad de Gautama.
Por lo tanto, en
consideración y dependencia de las escrituras búdicas razonablemente
abandono una postura escéptica y referirme de él como algo completamente
velado y plausible.
La fecha de
nacimiento de Gautama Y de su “gran partida” es controvertida. Se dice
que nació en el 563 a de EC. Y que murió en el 483 a de EC, después de
haber predicado durante casi 50 años su verdad que, había descubierto a
los 35 años.
¿Qué dicen los
textos sagrados budistas de la vida de Gautama? Veamos un relato de cómo
llegó a concebir a Gautama en un sueño la madre del Buda, la reina Maha
Maya.
“Los cuatro ángeles
guardianes vinieron y la levantaron, junto con su lecho Y se la llevaron
al Himalaya (...) Entonces vinieron las esposas de aquellos ángeles
guardianes y la condujeron al lago Anotatta, y la bañaron, para quitarle
toda mancha humana (...) No muy lejos de allí estaba el Cerro Plateado,
y en él una elegante residencia dorada. Allí extendieron un lecho divino
con la cabecera hacia el este, y la acostaron sobre él. Ahora bien, el
futuro Buda había llegado a ser un magnífico elefante blanco (...)
Ascendió al Cerro Plateado, y (...) caminó tres veces alrededor del
lecho de su madre, con su costado derecho hacia él, y golpeándola por el
costado derecho, pareció entrar en el vientre de ella. Así tuvo lugar la
concepción en la fiesta a mediados del verano.”
Hay otra narración
en los textos sagrados que dice: “El salió del vientre de su madre como
un predicador que desciende de su cátedra, o un hombre que baja por una
escalera, con ambos manos y ambos pies extendidos, sin mancha de
impureza del vientre de su madre.
“Tan pronto como
nace, el (futuro Buda) coloca ambos pies firmemente en el suelo, da
siete grandes pasos hacia el norte, con un dosel blanco por encima de la
cabeza, y examina las cuatro partes del mundo, mientras exclama con
sonido inimaginable: Yo soy el principal, el mejor y el primero del
mundo; este es mi último nacimiento; nunca más volveré a nacer.”
Habría que agregar
en este relato de la vida de Gautama un texto moderno, A Manual of
Buddhism que dice lo siguiente: “El día de la luna llena de mayo del año
623 a.C. nació en el distrito de Nepal un príncipe indio shakya que
tenía por nombre Siddhartha Gotama. El rey Suddhodama fue su padre, y la
reina Maha Maya fue su madre. Ella murió pocos días después del
nacimiento del niño, y Maha Pajapati Gotami fue su madre adoptiva.
“A la edad de
dieciséis se casó con una prima, la hermosa princesa Yasodhara.
“Andando el tiempo,
gradualmente se dio cuenta de la verdad. En su año 29, cuando vino el
momento crucial de su carrera, nació su hijo Rahula. Él vio a este hijo
como un impedimento, porque se dio cuenta de que toda persona sin
excepción tenía que nacer, enfermar y morir. Al comprender así la
universalidad del dolor, decidió hallar una panacea para esta enfermedad
universal de la humanidad.
“Por eso renunció a
sus placeres de la realeza, abandonó su hogar cierta noche (...) se
cortó el pelo, se vistió sencillamente como un asceta, y salió a vagar
como Buscador de la Verdad.”
Buda anuncia su
propia muerte. Buda había cumplido ochenta años. Y cierto día le pidió a
Ananda que convocase a los monjes para hablarles. Una vez reunidos, se
dirigió a ellos y les dijo:
“Monjes, siempre os
he anunciado que todo lo compuesto tiende a descomponerse, que todo
decae, que todo envejece. Insistid diligentemente en la práctica. El
Tathágata os abandonará en el plazo de tres meses. No os sintáis después
solos ni desasistidos. La Doctrina es el maestro. Debéis permanecer auto
vigilantes, lúcidos, ecuánimes. Todo fluye, todo cambia, toda nace y
muere, nada permanece, todo se diluye; lo que tiene principios, tiene
fin, lo nacido muere y lo compuesto se descompone. Todo es transitorio,
insustancial y, por tanto, insatisfactorio. Hay un dominio sin deseo.
Hay Nirvana. Id hacia el Nirvana. Hay un camino; recorredlo sin demora.
Os exhorto a cultivar la genuina moralidad; os exhorto a hablar la
Sabiduría liberadora.”
Según el Sutra
(Discurso) Nirvana (Supresión), poco antes de morir, Gautama, se dirigió
a sus discípulos en estos términos:
“No creáis que cuando
yo desaparezca os dejaré sin guía. Vuestro guía serán mi Enseñanza y mis
Preceptos y, si alguno de vosotros sigue dudando aún, ha llegado el
momento de preguntarse sobre todo ello para no tener que lamentaros más
tarde, diciéndoos: “¿por qué no se le hemos preguntado cuando aún estaba
vivo?”
Y mientras yacía
moribundo, el Buda dio las últimas instrucciones sobre su funeral. Sus
cenizas tenían que recibir el mismo trato que las de los cakkavatti (Cakkavatti:
Señor del Mundo o Emperador Universal del folclore hindú que gobernaría
todo el mundo e impondría justicia y virtud por la fuerza); su cuerpo
sería amortajado y cremado con maderas olorosas y los restos enterrados
en el cruce de caminos de una gran ciudad. Se dice que desde el
principio hasta el final, el Buda había sido comparado como un
cakkavatti, “y después de su iluminación había ofrecido al mundo una
alternativa al poder basado en la agresión y la coerción.” (Buda de
Karen Armstrong).
Y esto también se
dice de su muerte: Los príncipes mallas trasladaron el cadáver del Buda
hasta la ciudad, donde le rindieron honores de soberano. Su cuerpo fue
lavado y rociado con los néctares más exquisitos y, luego, incinerado
con la más pura madera de sándalo.
Una versión china
dice que el cuerpo del Buda fue envuelto en diez mortajas sucesivas,
mientras que el canon pali habla de quinientas capas alternadas de
algodón y de lana y de dos féretros de hierro que contenían aceite. En
cualquier caso, el cuerpo sería quemado siete días después de la muerte
y las cenizas se distribuirían entre diversos clanes y el rey Ajatashatru.
Luigi Campos Chalco
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