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La Inmigración en España VI |
"La
civilización no suprime la barbarie, la perfecciona." Voltaire.
Entrar en relación con los inmigrantes pobres y
desposeídos es en realidad una experiencia positiva. Y si esa
experiencia significa el haber pasado dificultades, como cada día lo
pasan los inmigrantes en los albergues, comedores, roperos, víveres,
etc. pues es de extraordinario significado de quien lo quiere vivenciar.
Quien escribe este Documento de estudio, acudió a esta
experiencia y convivió con los inmigrantes no favorecidos, residentes en
la ciudad de Madrid, España, durante más de diez meses. De ahí que
pienso, aunque no generalizo, en el concepto que es diferente la
historia de aquellos que escriben desde fuera, que la escrita desde
adentro de la realidad de los inmigrantes.
Desde fuera de la historia es dispersa, antojadiza, con
perspectivas más emocionales que no accede al conocimiento del alma.
Desde adentro, uno es capaz de escribir con mayores dosis de coraje y
sensibilidad crítica, ya se accede a una fuente de inspiración profunda
y sincera, que nos fuerza a comprender y a aceptar como justa la
convergencia armónica del interés humano sobre la coexistencia e
integración que se merece el inmigrante. En principio señalo, sin entrar
en particularidades, que desde un enfoque sociológico, encuentro una
sociedad española mal entendida de lo que significa la inmigración a su
país. Es una sociedad que nace y se desarrolla sobre una cultura
diferencialista, intolerante y xenófoba.
Para el Centro de Investigación Sociológica española (CIS)
es categórica esta afirmación. Y si cuestiono las bases morales y
"espirituales" de la sociedad española (La España Católica), es propio
también hacerlo al Estado español, quien independientemente del sistema
capitalista dominante, nos confirma su orientación injusta e hiriente
política diferencialista y oportunista con las diferentes culturas
migratorias. Es así que adopta una postura beligerante contra el
inmigrante al grado de convertirlo, en algo así como un producto: de
oferta y demanda, o tratarlos como a individuos en vez de personas; lo
aborda y luego lo expulsa, circunstancias que se repiten a diario en
este país.
"En los primeros siete meses del año, el gobierno ha
devuelto a sus países de origen a más de 16.000 personas que llegaron a
España." Una media de casi 80 inmigrantes "sin papeles" son expulsados
cada día en España.
Podríamos recoger las palabras oportunas de Paul Weyrich
al decir: "la cultura se está convirtiendo en una cloaca cada vez más
ancha. Estamos atrapados en un colapso cultural de proporciones
históricas, tan enormes que ahoga la política." Aunque el columnista y
escritor Carl Thomas puso de manifiesto que, a su juicio, es un error
fundamental tratar de mejorar la sociedad mediante la política: "El
verdadero cambio se produce transformando a las personas una por una, no
ganando elecciones porque nuestros problemas principales no son
económicos ni políticos, sino morales y espirituales."
¡Qué estrecha es la apreciación y el concepto limitado de
la ciencia de la política de Carl! Su particularidad se confirma y su
conocimiento individualista es su máxima verdad liberalista." Pues bien,
los hechos revelan que la sociedad española está cuestionada. Podemos
ver que la inmigración ha puesto a prueba la estabilidad psíquica y
emocional de su estructura social y política. Alguien dijo que la
cultura es una realidad histórica y social. Pues, la realidad actual se
convierte con frecuencia en conportamientos y conductas erróneas y
malignas contra los inmigrantes. "Y tampoco podemos caer en la trampa de
entrar en la lógica que propone el Gobierno y creer que este es sólo el
"problema de los inmigrantes". Este es el problema de toda la ciudadanía
española porque estamos hablando del modelo de sociedades que se nos
propone desde esta derecha cutre y recalcitrante, de los fundamentos
éticos básicos de la conviviencia democrática. de ser o no cómplices en
la desaparición civil y forzada de personas." Organización Democrática
de Inmigrantes y Trabajadores Extranjeros (ODITE-España).
Por otra parte, ¿cuál es el sentido real que contiene las
palabras del rey, al decir: "Hoy vivimos en una democracia que podemos
considerar plena y madura" o "España es hoy un país socialmente más
justo, en el que la riqueza está más distribuida y en el que la
protección social forma parte de sus valores reconocidos"? Sinceramente,
es una falsedad si apuntamos al dolor, al sufrimiento, a la desgracia en
que viven los inmigrantes. En la dicha de su posesión gozosa, y
típicamente católico, ¿encerraría en sus entrañas, el significado de las
palabras del inmigrante dolido que con sentido revolucionario proclama:
"denme libertad o denme muerte? Patrick Henry.
En verdad, la carencia de una respuesta puntual y
distinguida reviste de esperanza, pero en principio su alcance
conceptual es doble: negativo y condenable.
Resulta tan difícil evitar recordar el pasado, pero ante
la presión inexorable de los acontecimientos, con los inmigrantes se nos
hace irresistiblemente recogernos a él. Hay una evidencia que la
sociedad, el estado y la monarquía española no pueden negar ni
minimizar, y esa evidencia que presentaremos veamos si es utilizados
como un fundamento de reflexión de cambio y emprender una lucha no
contra los pobres y oprimidos inmigrantes sino contra los abusos y la
barbarie fomentada por el propio sistema capitalista, enemigo principal
de nuestra propia destrucción.
Vamos a recoger un pasaje de la historia, lo que sucedió
entre 1521 y 1660, durante 139 años, que fueron traídos de América a
España, dieciocho mil toneladas de plata y doscientas toneladas de oro;
otras estimaciones doblan las cifras. . Como aquello de que en algo más
de un siglo, la población india se reduciría en un 90% en México (donde
la población disminuye de veinticinco millones a un millón y medio) y en
un 95% en Perú. Asimismo, cómo la producción y el comercio, el pillaje y
la extracción de metales preciosos de América constituyeron a lo largo
de todo el siglo, importantes fuentes de riqueza para España. Y cómo el
rey devuelve sus enormes préstamos extranjeros en 1557, y financia sus
guerras.
¿Qué puede significar para la sociedad , el estado y la
monarquía española el hecho de ser conquistados y colonizados con sangre
(exterminio), suciedad, enfermedad, miseria, explotación y degradación,
y por encima de todo ello, el haber pretendido destruir la vida y la
cultura, la identidad de los pueblos indígenas americanos?
¿A esta España Católica, puede prestar atención a la
palabra divina "no torcerás el derecho del extranjero" Deuteronomio
24:17? Sin duda es fácil acumular argumentos y pruebas contra los malos
tiempos en que vive el inmigrante en España.. Nosotros pobres y
oprimidos inmigrantes, empujados por la conservación de nuestras vida y
como una unidad sustantiva contra la injusticia, nos manifestamos como
aquel David "objetor", insurrecto, luchador y febrilmente armado con
coraje y valor, en línea enfrentada contra los poderosos opresores.
Señores: "la injusticia es un mal, pero el mayor de los males es
practicar la injusticia aparentando ser justo." Platón.
El 12 de octubre se celebró el Día de la Hispanidad.
¿Cree Ud. que hemos mejorado hacia la dirección de una democracia en
derechos, libertades e integración social con el inmigrante hispano? No
cabe duda que espero de Ud. también la misma respuesta de indignación y
vergüenza. Pues dirijo a esta España el lenguaje poético de un hispano
que se convierte en contestatario y responde a este Día de la Hispanidad
con el siguiente fragmento:
Y tus cabellos...? ¿Dónde tus ojos? ¿Dónde el brillo de
la luz que me alumbraba? Están secos como frutos sin estío. No los veo
ni me guían ya tus ojos. ¡Cuánto dueles! Cual un parto me desgarra tu
vejez inesperada. A tu lado hay una sombra de mi sangre... El amor con
que me hicisteis. Aun resuena en mis arterias. (Poeta española Carmen
Conde).
Luigi Campos Chalco
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