En la crisis de una Democracia se descubre el fracaso de
los pueblos y por otro lado, el arte de conquistar el poder de los
oportunistas políticos. Asimismo, se pone a luz una fatal dualidad: el
éxito electoral y la incapacidad de gobierno. En la crisis de una
Democracia los pueblos están imposibilitados a ejercer el poder.
Y ¿por qué los pueblos insisten y apuestan por aquel
eterno ayer del fracaso? ¿Qué hace influenciar e impulsar a los pueblos
que irresponsablemente quedan obnubilados por el discurso de su
candidato sin sospechar en lo más mínimo que sus términos de
construcción política duradera son efímeras y poco consistentes? La
respuesta real de la equivocación de los pueblos es de suponer que éstos
no reflexionan sobre el verdadero contenido y alcance de000000 presencia
en la vida política. Ya que en sus mentes no tienen ni la menor idea que
han sido separados de la razón, de la luz, del derecho a pensar, de lo
objetivo a lo subjetivo. Y ahí están desgraciados e infelices, que se
mueven más por el interés que por los principios, más importante son
para ellos la cosecha que la semilla. No está demás recordar la palabras
de Tomás de Aquino y que cobran vigencia hoy en día, a saber "Un pueblo
inepto e incompetente, es igualmente al de un pueblo de corruptos y
degenerados, que no saben elegir a sus gobernantes. A estos se les debe
de quitar el derecho de voto."
La caída de los pueblos según la concepción cristiana o
islámica parte porque no hay una disposición general del espíritu y de
la voluntad que le hagan ver las cosas, de rechazar-afrontar las
apariencias del mundo, el cual suponga una toma de conciencia: negándose
y desmintiéndose. Y con firmeza la Biblia lo dice:
" Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de
dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira con ellos, y los
consuma..." Éxodo 32:9,10.
"Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos
que no quisieron oír la ley de Jehová." Isaías 30:9.
"No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde;
se apartaron y se fueron." Jeremías 5:23
Esta es una época en donde el error va de la mano y
sostenida mutuamente y por conveniencia y convivencia entre los pueblos
y sus gobernantes. No es la época de la representación histórica de los
héroes (los pueblos) y el idealismo de sus gobernantes, como quieren
darnos a saber la representación política, académica y religiosa
conservadora, de la época, pues, los unos ni los otros no son
copartícipes del sentimiento estoico e histórico en democracia, sino son
en realidad cómplices y adversarios de la crisis del espíritu de la
democracia.
Esta es la existencia de los pueblos inconscientes de sí
mismos y como tal sin reacciones básicas de implicancia en su propia
construcción. Y como tal por causa y efecto se convierte en un producto
bajo el conocimiento, la disciplina, el control y el dominio de la clase
dominante: política, intelectual y religiosa. Esta es la existencia de la
clase abominable que nos gobierna y nos agrupa; somos poseídos y nos
poseen; mantienen en control el medio ambiente y la razón, son los
creadores de una regla de juego que impide que los pueblos se liberen
fácilmente. Estos están íntimamente vinculados y sofisticados con esta
doble moral.
No puede pensarse de otra forma que esta clase
positivista y liberal se entrega con sus fórmulas y tratados con las
trampas del lenguaje ilustrado de los clásicos y contemporáneos,
naturalmente, para mantener al margen la pluralidad de los pueblos, al
margen de su utilidad pública, al bienestar general, la transparencia,
el orden y todos aquellos elementos que formen un sólido edificio en los
pueblos.
"La desigualdad de los conocimientos es un medio de
conservar todas las desigualdades sociales, que la educación general no
hace más que reproducir de una a otra generación." Carl Marx, Cuadernos
de Bruselas, 1845.
Adviértase que los intereses de la clase dominante es
separar escuela y producción, teoría y práctica, niños y adultos, es
mantener con ello a los pueblos dispersos y atomizados individualmente.
Debo decirle, por otra parte, que el pudrimiento de las
conciencias sociales y el estrago de las prácticas morales, sitúa a los
productores de la educación y la cultura, las universidades, en su
actual condición vacía, estéril y totalmente simplista. Contradictorios
e incongruentes entre ideas y hechos y al margen de los principios. "La
educación es el fundamento y el sostén del orden social." Saint-Simon
(1760-1825).
Por supuesto, mi reacción también es crítica frente a las
sociedades religiosas que tratan los problemas del hombre, de la
sociedad y de los pueblos independientes de la reflexión política. Son
los que colaboran con los gobiernos, los que reaccionan sin
perspectivas, y los que predican con neutralidad. Contrarios a esa
sintética y a esa perspectiva total que afirman los textos sagrados
bíblicos: ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la
tierra, ¿y cómo no distinguís este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por
vosotros lo que es justo? Lucas 12:56,57.
Este pasaje bíblico ,auténtico y claro, nos muestra su
racionalidad (que nos interesa en esta oportunidad), pues, entonces, que
se entienda una vez más que los libros sagrados son como puertas
abiertas de racionalidad que enseñan y no suspenden los juicios de
valor; que no confunden la objetividad con la neutralidad, que no separa
al individuo de su circunstancia.
De ahí que no puede tener sentido de existencia de la
Religión, puesto que esta es destructiva. La Religión es la deformación
del conocimiento que emanan de la Fuentes Doctrinales y que se dirigen
hacia una concepción ideológica al plano psico-sociológico de
dominación. Contrarias a éstas son las Doctrinas (Cristiana,
Islámica...) que son constructoras y que esperan ser descubiertas en su
integridad.
Llegará el tiempo en que los hijos de de los pueblos
tomen conciencia de los errores y horrores de sus padres y renegarán de
sí mismos; van a despertar; van a salir del sueño y van a liberarse del
engaño; esto supondrá un renacimiento, una conversión, una redención.
Luigi Campos Chalco