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IRAQ: Una guerra injustificable,
cínica y bárbara |

Y una
vez más se ha puesto de manifiesto la presencia del gran gendarme
norteamericano y sus esclavos ligados a su amo para aplicar la acción
fascista y retrógrada militar contra otra nación, la nación iraquí.
Ante los ojos del mundo el gran gendarme,
la gran bestia negra, teñida de autoritarismo e iluminismo, crea un
conjunto de acusaciones por la cual justifica su acción belicista contra
IRAQ: 1) posesión de armas de destrucción masiva químicas y
bacteriológicas, 2) vínculo con redes terroristas y, finalmente, de
justificar su acción como un liberador del pueblo iraquí ante la tiranía
del régimen Pero en cualquier caso del supuesto o verificable de
acusación de tales afirmaciones no es motivo alguno de causa final moral
para justificar una acción militar y económica contra la nación iraquí.
Y a su vez, no es lícito que contravenga las leyes so pretexto de
"honestidad" o de "justicia".
El gran absolutista cesarista, cum
plenitudo potestatis, soberanía absoluta y monismo jurídico; el
inmanentista total se hace pasar falsamente con su voluntad siempre
recta y siempre a la utilidad de los pueblos en el mundo. Con éste el
más ruin interés se adorna descaradamente con el nombre de "justicia
infinita" Y es capaz de proceder con terror y violencia hasta alcanzar
su objetivo de poder. De esta manera el "embustero" formula juicios de
fachada con una visión simplista del verdadero propósito del
imperialismo norteamericano.
El viejo proyecto de la doctrina Truman
una vez más se consolida y así lo señalan también los tratadistas,
veamos las siguientes afirmaciones:
1) Al concluir la segunda guerra mundial
se hizo evidente que los Estados Unidos, con su presidente a la cabeza,
se aprestaban a transformar el planeta en un único y gran mercado
condenado a soportar la dominación económica y militar del gran imperio
norteamericano. La postulación de un "nuevo orden internacional" que
Bush ha realizado meses atrás no tiene, pues, nada de novedosa.
2) "Si la fecha de la Operación del
Desierto pudo fijarse en función de preocupaciones interiores, el uso de
la fuerza contra Bagdad estaba previsto desde hacía tiempo y se inscribe
ante todo en una estrategia de Estados Unidos de preeminencia militar y
política en el Oriente Próximo y en el Golfo, cuyos dos pilares
inquebrantables, continúan siendo un acceso libre y a bajo precio al
petróleo y la alianza con Israel. En un libro reciente escrito con el
anterior presidente George Busch, Brent Scowcroft, que fue consejero
nacional de Seguridad, recuerda que, durante la crisis de 1990-1991, la
acción de Washington fue dictada por un imperativo: "Que ninguna
potencia regional hostil pudiese secuestrar la mayoría de los
aprovisionamientos de petróleo." (George Bush y Brent Scowcroft, A Word
Transformed, Alfred A. Knopi. Nueva York. 1998).
3) "La desintegración del bloque soviético
plantea ahora una nueva situación internacional en la que, a buen
seguro, se producirá una compleja alteración de las corrientes
ideológicas imperantes durante casi medio siglo. Se puede decir que los
Estados Unidos y sus aliados han ganado la guerra fría, lo que
significa, entre otras cosas, que su ideología y los intereses a ella
subyacentes se aprestan a prevalecer en todo el mundo, por las buenas o
por las malas." por el historiador José Carlos Lechado.
4) O recordar la famosa doctrina de
Brézhnev "de soberanía limitada" en nombre de los "intereses superiores
del socialismo". Es decir un derecho a intervenir para impedir cualquier
"contrarrevolución" en los "países hermanos". Del mismo modo, con un
cinismo demoledor, el periódico norteamericano Washington Post definía
la "doctrina Clinton" como válida para el mundo entero.
Como podemos observar plantearnos
cuestiones legítimas de ataque sobre la base de acusaciones contra IRAQ
es afirmar las mentiras ridículas del gran gendarme, una astucia, una
mascarada que no hace sino desacreditarlo ante los ojos del mundo.
Por otro lado, hay que destacar que en la
cláusula llamada "Martens", inserta en la 4º convención de La Haya,
según la cual, independiente de cualquier compromiso convencional, "las
poblaciones y los beligerantes permanecen bajo la salvaguardia y el
imperio de los principios del derecho de gentes, tal como resultan de
los usos establecidos entre naciones civilizadoras, de las leyes
humanitarias y de las exigencias de la conciencia pública."
Aquí la aplicación de este principio
fueron incumplidas por el ejército de la coalición , permitiéndose la
masacre de habitantes inocentes y la destrucción de bienes civiles y
públicos, ocasionando a su vez el sufrimiento irreparable de sus
habitantes y del medio ambiente.
Es oportuno recordar el art. 2, párr. 4,
de la Carta de las Naciones Unidas, según el cual: "Los miembros de la
Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de
recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad
territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en
cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones
Unidas."
O como encontramos en su párrafo inicial,
en la que es patente la unidad del principio: "En virtud del principio
de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos,
consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, todos los pueblos tienen
el derecho de determinar libremente, sin injerencia externa, su
condición política y de proseguir su desarrollo económico, social y
cultural, y todo Estado tiene el deber de respetar este derecho de
conformidad con las disposiciones de la Carta."
No olvidemos que la población iraquí se
desangra con el mantenimiento de las sanciones por décadas y tras el
bombardeo iniciado en la madrugada del 20 de marzo es doblemente
castigada sin piedad y contra el derecho a su seguridad, a su dignidad y
a su soberanía nacional.
Por lo tanto, ante el derecho
consuetudinario internacional y, accesoriamente, de convenios
específicos de la prohibición de un ataque contra la población y los
bienes civiles y puesta en evidencia los actos violatorios de los
derechos humanos en situación de especial gravedad y la del Derecho
Internacional Humanitario debemos de calificar de crimen de guerra y de
lesa Humanidad a sus responsables gestores de la guerra contra IRAQ y
sean juzgados ante los Tribunales Penales Internacionales.
Luigi Campos Chalco
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