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Islamismo: IRAQ: La insurrección del Islam
contra la coalición |

La
doctrina islámica califica la invasión y conquista de los aliados contra
Irak como visceralmente díscolo, pero al mismo tiempo excelentes
actores de la demagogia y el oportunismo.
La doctrina islámica califica la actitud
de los aliados como los verdugos colectivos que masacraron al pueblo
iraquí y como gusanos moralizantes reconstructores.
La doctrina islámica califica al
pensamiento occidental como impío. Pues, este mundo imaginario
occidental creyó que tras la conquista iraquí la dominación política
resultaría también posible. ¡Qué simplismo y falto de comprensión del
Islam, pretender conquistar la conciencia de un pueblo islámico a través
del pensamiento occidental!
Señores, el Islam contradice toda
propuesta política de los dioses y demiurgos occidentales en Irak. Y no
sólo la contradice sino que la rechaza y se rebela contra ella.
El profeta Muhammad dijo: "Seguid mi Sunna
y la de los califas bien guiados [ rāshidūn ] que vendrán después de mí.
Aferraos a esta Sunna, morder en ella con todos vuestros dientes.
Desconfiar de las novedades, pues toda innovación [ bid´a ] es un
extravío" (Tanbihāt, 342-345).
"No hay nada peor que la novedad; toda
novedad es una innovación [ bid´a ]; toda innovación , un extravío;
todo extravío conduce al fuego del infierno" (cit. por Sabrina Mervin,
Histoire de l´Islam, París, 2002, p153).
Los países de población sunií creen en la
obediencia de sus gobernantes, en tanto que los chiíes siempre creyeron
en la rebelión; unas veces fueron capaces de rebelarse, otras se vieron
obligados a guardar silencio (Jomeini, 1981). Y hoy el chiísmo advierte
a los aliados y el sunnismo observa. El liderazgo es hoy del chiísmo, es
el potencial movilizado del pueblo iraquí. y será el desplome del plan
ideológico de Washington. El chiísmo es la oposición democrática laica
del régimen de Sadam Hussain. (En 1968 se produjo el golpe de estado del
laico partido Baas, nacionalista árabe y socialista) carente de la
capacidad movilizadora para derribar al más poderoso. El chiísmo será el
"modelo a imitar" (marya´ u--taqlid) para los musulmanes. El chiísmo
afirma el imperio de la sharía, en la ley del Islam.
La necesidad de un gobierno iraquí
apartado de la doctrina islámica -como lo vengo repitiendo en mi tratado
filosófico- supondría admitir la legitimidad de un gobierno de la
infidelidad (kufr), donde el gobernante es un tirano en términos
coránicos un falso dios (taghūt).
Por antonomasia el Islam es un
planteamiento estrictamente revolucionario, en donde se aplica la
consigna de que el carácter unitario de la umma de los creyentes
corresponde un sólo gobierno islámico. Por lo tanto, el peor enemigo del
imperialismo norteamericano no son los gobiernos musulmanes sino es la
Doctrina Islámica. Y si los invasores pretenden establecer un gobierno a
la hechura del pensamiento occidental liberal se producirá la revelación
y resistencia contra la opresión política norteamericana. Y esa
oposición vendrá de los chiíes o de los sunies.
"Con el fin de garantizar la unidad de la
umma, de liberar a la patria islámica de la ocupación y de la
penetración por los imperialistas y sus gobiernos marionetas, resulta
imperativo que establezcamos un gobierno. Con el fin de alcanzar la
unidad y la libertad de los pueblos musulmanes, debemos derribar los
gobiernos opresivos instalados por los imperialistas y establecer un
gobierno islámico de justicia que esté al servicio del pueblo. La
formación de semejante gobierno servirá para mantener la disciplinada
unidad de los musulmanes" (Jomeini, 1981).
A los imperialistas y gobiernos marionetas
como comprenderán, la forma que habría de tener el gobierno iraquí sería
islámico, no tiránico ni absoluto sino constitucional. Y que la
soberanía y con ella el poder legislativo sólo pueden corresponder a
Alá, y en consecuencia los límites serían los marcados por el Corán y la
Sunna (Azuna). Uno de los miembros influyentes de los grupos que
contribuyen a definir la política exterior norteamericana, Amos
Perlmutter, no dudaba en escribir en el Washington Post:"El Islam, sea
integrista o no, ¿es compatible con la democracia representativa de tipo
occidental, orientada hacia los derechos del hombre y liberal? La
respuesta es claramente no".
Luigi Campos Chalco
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