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Entrar en relación con los inmigrantes pobres y desposeídos es en realidad una experiencia positiva. Y si esa experiencia significa el haber pasado dificultades, como cada día lo pasan los inmigrantes en los albergues, comedores, roperos, víveres, etc. pues es de extraordinario significado de quien lo quiere vivenciar. Quien escribe este Documento de estudio, acudió a esta experiencia y convivió con los inmigrantes no favorecidos, residentes en la ciudad de Madrid, España, durante más de diez meses. De ahí que pienso, aunque no generalizo, en el concepto que es diferente la historia de aquellos que escriben desde fuera, que la escrita desde adentro de la realidad de los inmigrantes. Desde fuera de la historia es dispersa, antojadiza, con perspectivas más emocionales que no accede al conocimiento del alma. Desde adentro, uno es capaz de escribir con mayores dosis de coraje y sensibilidad crítica, ya se accede a una fuente de inspiración profunda y sincera, que nos fuerza a comprender y a aceptar como justa la convergencia armónica del interés humano sobre la coexistencia e integración que se merece el inmigrante. En principio señalo, sin entrar en particularidades, que desde un enfoque sociológico, encuentro una sociedad española mal entendida de lo que significa la inmigración a su país. Es una sociedad que nace y se desarrolla sobre una cultura diferencialista, intolerante y xenófoba. Para el Centro de Investigación Sociológica española (CIS) es categórica esta afirmación. Y si cuestiono las bases morales y "espirituales" de la sociedad española (La España Católica), es propio también hacerlo al Estado español, quien independientemente del sistema capitalista dominante, nos confirma su orientación injusta e hiriente política diferencialista y oportunista con las diferentes culturas migratorias. Es así que adopta una postura beligerante contra el inmigrante al grado de convertirlo, en algo así como un producto: de oferta y demanda, o tratarlos como a individuos en vez de personas; lo aborda y luego lo expulsa, circunstancias que se repiten a diario en este país. "En los primeros siete meses del año, el gobierno ha devuelto a sus países de origen a más de 16.000 personas que llegaron a España." Una media de casi 80 inmigrantes "sin papeles" son expulsados cada día en España. Podríamos recoger las palabras oportunas de Paul Weyrich al decir: "la cultura se está convirtiendo en una cloaca cada vez más ancha. Estamos atrapados en un colapso cultural de proporciones históricas, tan enormes que ahoga la política." Aunque el columnista y escritor Carl Thomas puso de manifiesto que, a su juicio, es un error fundamental tratar de mejorar la sociedad mediante la política: "El verdadero cambio se produce transformando a las personas una por una, no ganando elecciones porque nuestros problemas principales no son económicos ni políticos, sino morales y espirituales." ¡Qué estrecha es la apreciación y el concepto limitado de la ciencia de la política de Carl! Su particularidad se confirma y su conocimiento individualista es su máxima verdad liberalista." Pues bien, los hechos revelan que la sociedad española está cuestionada. Podemos ver que la inmigración ha puesto a prueba la estabilidad psíquica y emocional de su estructura social y política. Alguien dijo que la cultura es una realidad histórica y social. Pues, la realidad actual se convierte con frecuencia en conportamientos y conductas erróneas y malignas contra los inmigrantes. "Y tampoco podemos caer en la trampa de entrar en la lógica que propone el Gobierno y creer que este es sólo el "problema de los inmigrantes". Este es el problema de toda la ciudadanía española porque estamos hablando del modelo de sociedades que se nos propone desde esta derecha cutre y recalcitrante, de los fundamentos éticos básicos de la conviviencia democrática. de ser o no cómplices en la desaparición civil y forzada de personas." Organización Democrática de Inmigrantes y Trabajadores Extranjeros (ODITE-España). Por otra parte, ¿cuál es el sentido real que contiene las palabras del rey, al decir: "Hoy vivimos en una democracia que podemos considerar plena y madura" o "España es hoy un país socialmente más justo, en el que la riqueza está más distribuida y en el que la protección social forma parte de sus valores reconocidos"? Sinceramente, es una falsedad si apuntamos al dolor, al sufrimiento, a la desgracia en que viven los inmigrantes. En la dicha de su posesión gozosa, y típicamente católico, ¿encerraría en sus entrañas, el significado de las palabras del inmigrante dolido que con sentido revolucionario proclama: "denme libertad o denme muerte? Patrick Henry. En verdad, la carencia de una respuesta puntual y distinguida reviste de esperanza, pero en principio su alcance conceptual es doble: negativo y condenable. Resulta tan difícil evitar recordar el pasado, pero ante la presión inexorable de los acontecimientos, con los inmigrantes se nos hace irresistiblemente recogernos a él. Hay una evidencia que la sociedad, el estado y la monarquía española no pueden negar ni minimizar, y esa evidencia que presentaremos veamos si es utilizados como un fundamento de reflexión de cambio y emprender una lucha no contra los pobres y oprimidos inmigrantes sino contra los abusos y la barbarie fomentada por el propio sistema capitalista, enemigo principal de nuestra propia destrucción. Vamos a recoger un pasaje de la historia, lo que sucedió entre 1521 y 1660, durante 139 años, que fueron traídos de América a España, dieciocho mil toneladas de plata y doscientas toneladas de oro; otras estimaciones doblan las cifras. . Como aquello de que en algo más de un siglo, la población india se reduciría en un 90% en México (donde la población disminuye de veinticinco millones a un millón y medio) y en un 95% en Perú. Asimismo, cómo la producción y el comercio, el pillaje y la extracción de metales preciosos de América constituyeron a lo largo de todo el siglo, importantes fuentes de riqueza para España. Y cómo el rey devuelve sus enormes préstamos extranjeros en 1557, y financia sus guerras. ¿Qué puede significar para la sociedad , el estado y la monarquía española el hecho de ser conquistados y colonizados con sangre (exterminio), suciedad, enfermedad, miseria, explotación y degradación, y por encima de todo ello, el haber pretendido destruir la vida y la cultura, la identidad de los pueblos indígenas americanos? ¿A esta España Católica, puede prestar atención a la palabra divina "no torcerás el derecho del extranjero" Deuteronomio 24:17? Sin duda es fácil acumular argumentos y pruebas contra los malos tiempos en que vive el inmigrante en España.. Nosotros pobres y oprimidos inmigrantes, empujados por la conservación de nuestras vida y como una unidad sustantiva contra la injusticia, nos manifestamos como aquel David "objetor", insurrecto, luchador y febrilmente armado con coraje y valor, en línea enfrentada contra los poderosos opresores. Señores: "la injusticia es un mal, pero el mayor de los males es practicar la injusticia aparentando ser justo." Platón. El 12 de octubre se celebró el Día de la Hispanidad. ¿Cree Ud. que hemos mejorado hacia la dirección de una democracia en derechos, libertades e integración social con el inmigrante hispano? No cabe duda que espero de Ud. también la misma respuesta de indignación y vergüenza. Pues dirijo a esta España el lenguaje poético de un hispano que se convierte en contestatario y responde a este Día de la Hispanidad con el siguiente fragmento: Y tus cabellos...? ¿Dónde tus ojos? ¿Dónde el brillo de la luz que me alumbraba? Están secos como frutos sin estío. No los veo ni me guían ya tus ojos. ¡Cuánto dueles! Cual un parto me desgarra tu vejez inesperada. A tu lado hay una sombra de mi sangre... El amor con que me hicisteis. Aun resuena en mis arterias. (Poeta española Carmen Conde). |