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"Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé! Afirmaciones que nos vinculan en una estrecha relación con lo que piensa y si un inmigrante excluido y marginado. Quien salido del hambre y la miseria que padecen nuestros pueblos, sufre aquí las repetidas e injustas "cadenas de prisión". Y leemos con mucho pesar y dolor las noticias de cómo pierden la vida aquellos inmigrantes que no pudieron alcanzar las costas del sur de la península ibérica (500 en el último año). Y consternación de aquellos que son detenidos y devueltos a sus lugares de origen (15.000 expulsados en las costas de Cádiz, en el pasado año). Y tristeza por los encierros y huelgas de hambre, en distintas comunidades de España, Algeciras, Andalucía, Barcelona, Lorca, Lorqui, Madrid, Melilla, Molina de Segura, Valencia... Y malestar e indignación, manifestadas a través de las marchas de inmigrantes, como lo ocurrido en los 22 kilómetros que hay entre Fuente Alamo y Murcia. Y pienso y siento como aquel inmigrante "sin papeles", frustrado y deprimido, explotado y oprimido; y que descubro que se me quita el alma, y que encima se me escupe. Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé! No hay más que destacar la grandeza, la dignidad y el espíritu combativo de los miles de inmigrantes que descienden y luchan sin cesar en este valle de la sombra de muerte, en diversos puntos de España, fuera del estado de derecho español por el derecho a la vida que se le niega. A la "Madre Patria", España. ¿Aquella Madre Patria, guardiana y salvaguardia nuestra, dónde está? Aquella Madre Patria que consuela y reconforta, que no diferencia y preferencia, es la madre que cada día el hijo inmigrante la busca, para salir del valle de las sombras de la muerte. ¿Qué ha sucedido con los ideales de la Madre Patria española: ideales de amor universal, del juicio moral de las raíces de su propia cultura, que no puede dejar de entender sin su religiosidad católica? Pues el advenimiento de los liberales españoles los han destruido. Estos, unidos a un movimiento portador de proyectos y creador de leyes excluyentes y marginales y marginales, pretenden separarnos de aquella imagen de la Madre Patria, para convertirla en un símbolo del pasado. E ntre la apariencia y la interioridad.¡Ay de los que ponen malo por bueno, oscuridad por luz, amargo por dulce! (Isaías 5:20). Esta afirmación bíblica sobre la apariencia, se ve también reflejada en las palabras de Platón (427-347 A C) "La injusticia es un mal, pero el mayor de los males es practicar la injusticia aparentando ser justo". No es difícil darse cuenta cuando se atenta contra la dignidad humana. Y doblemente vergonzante que a la entrada de este siglo y milenio, ver las reacciones irracionales y patológicas que sin piedad se lanzan contra la inmigración irregular en toda Europa. El análisis y las conclusiones del modelo español y de la Comunidad Europea, sobre la inmigración, se sitúan en una posición ideal de privilegios comunitarios. El ideal de una Europa poderosa e insensible. Que instala un escenario apocalíptico hacia la destrucción de las culturas inmigradas extracomunitarias. Una ideología de carácter imperativo disociadora hacia un sistema familiar, colectiva e igualitario, que se contradice de una concordancia entre democracia y universalismo. Examinemos que de aquello que describe al Estado español como aceptable, ideal y normal; como criterio único, simple y real, puede ser reconocido como una apariencia, opuesto a la interioridad. 1- El "Informe Delors", realizado para la UNESCO por la Comisión Internacional sobre Educación para el siglo XXI, en él se afirma que los cuatro pilares sobre los cuales debe fundamentarse la educación del siglo presente son: Aprender a conocer a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. 2- Las encíclicas pontificias hablan también concretamente de la libertad de emigrar. Consideran un derecho inherente al hombre "la facultad de dirigirse a determinado país, donde espera encontrar unas condiciones de vida mejor para sí y para la familia propia", y que "incumbe a los gobiernos recibir a los inmigrantes y, en la medida compatible con el bien real de su pueblo, alentar a quienes desean integrarse en la comunidad nacional. (Pacem i Terris). 3- A principios de los noventa, muchos demógrafos, economistas y sociólogos como Divi-Bacci, afirmaban textualmente: Europa comete un grave error al restringir la inmigración, ya que la necesitará. También son de esta opinión los expertos catalanes del Departamento de Política Territorial de la Generalitat de Cataluña, que en el año 1993 manifestaron que sería preciso "importar" 350.000 inmigrantes en los próximos 35 años, sólo en aquella comunidad autónoma. Es decir, 10.000 cada año. La política actual como trabajador extranjero extracomunitario a España se ha quedado siempre muy por debajo de esta cifra. 4- "Este aumento de la inmigración y del multiculturalismo ha sido reciente y súbito en los países del sur de Europa. Y este cambio de tendencia es probablemente la razón de la generalizada convicción, muy repetida en los medios de comunicación de que España ha pasado, en pocos años, de ser un país de emigrantes a ser un país de inmigración. Afirmación precipitada e incierta, ya que, si es innegable que se ha invertido la tendencia , debe de recordar también que todavía son siete los residentes con nacionalidad española en el extranjero extracomunitario residente en España, según las estadísticas oficiales del año 1996" (Francesc Carbonell, profesor de Pedagogía de la Universalidad de Girona y Director del Master en Exclusión Social y Diversidad Cultural). 5- "Otro aspecto a cambiar en la política de contingentes es el rigor con el que se plantea la exigencia de disponer de oferta de empleo para solicitar la autorización de inmigración (el visado de entrada para trabajar en España). La cuestión que se nos plantea es la siguiente: ¿es posible canalizar legalmente los flujos migratorios si exigimos, de forma rigurosa, la oferta de empleo a todo aspirante a entrar en España para trabajar por cuenta ajena?. La respuesta es claramente no. No es posible reducir la inmigración ilegal sino se flexibiliza una exigencia como esa, ya que pocos empresarios o empleadores irán a los países extranjeros a hacer las ofertas de empleo: el empleador que necesita una empleada de servicio doméstico o un trabajador para faenas agrícolas, o un peón para la construcción no irá al país extranjero a buscar al trabajador, ni canalizará su oferta de trabajo por un consulado; por tanto, las personas aspirantes a la migración tendrán que seguir recurriendo a la entrada ilegal , para una vez en España, buscar trabajo y tratar de regularizar su situación al cabo de cierto tiempo. Este es el mecanismo que ahora está en funcionamiento. (La inmensa mayoría de las nuevas entradas se producen sin el visado legal de entrada para trabajar en España, utilizando visados para turistas, pateras, etc.) y el problema es que está suponiendo tremendas penalidades para los inmigrantes y el desarrollo de las mafias" (Miguel Pajares, responsable del Área de Migraciones de CC.OO). 6- El modelo magrebí de desarrollo-emigración, -como ha ocurrido en muchos países, como en la España del desarrollismo o la Filipinas actual- se ha basado en la visión e la emigración como una fuente de divisas gracias a un producto de exportación: la mano de obra. Los emigrantes cumplirían un rol equilibrado en el ajuste de la balanza de pagos y en la desaturación de parados descualificados en el mercado de trabajo. Bajo esta perspectiva, se aunaban dos respuestas una a nivel económico y otra, a nivel social. Sobre la base de este modelo, la emigración formaba parte no sólo de un plan económico y financiero global, sino que también se integra en el medio de subsistencia de muchas economías familiares.
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