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CRISTIANISMO: ¿Dónde está el cristianismo? |
"Todo
árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce
fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, ni puede
un árbol podrido producir fruto excelente. Todo árbol que no produce
fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego. Realmente, pues,
por sus frutos reconocerán a aquellos hombres."
¡Vaya! Cómo vivifica y edifica este
mensaje bíblico de Mateo 7:17-20, y es tan extensiva y reveladora y que
entra en conexión directa con nuestro tiempo y al mismo tiempo nos da
respuesta sobre dónde está el cristianismo en el presente cultura occidental.
No podemos eludir ni suspender el juicio
que occidente, con su espíritu impelente y antagónico, haya excluido
deliberadamente ante lo único que puede darle refugio y amparo sobre su
angustia existencial cual es la Doctrina Cristiana.
He aquí al hombre contemporáneo occidental
"cristiano", que ha sustituido el Fundamento Cristiano y haya
optado por un credo tradicional
pagano como lo es la Religión Cristiana. Y he aquí a éste,
"emocionalmente religioso cristiano" que asiste religado y que forma
parte directa o indirectamente, como miembro o simpatizante, ante las
masivas denominaciones religiosas cristianas que imperan en el mundo
occidental. Y allí establecidos con sus creencias, que pasa a ser un
individuo perfectamente reglados por sus instituciones, he implicados en
ellas, se exhiben como las elegidas. Ante esta situación, el espíritu
cristiano muere en el hombre. Por otro lado, las instituciones
religiosas distanciadas del Fundamento Cristiano con el tiempo sólo dan respuestas
definitivamente equivocadas.
El hombre contemporáneo occidental
"cristiano" es en sí un "ser hacia la muerte", que sufre, envejece y
muere por su alabanza, admiración y praxis con las obras de la carne. Se
mueve impaciente por las conquistas materialistas, se revela
individualista y altamente cómplices del humanismo sin obstáculos a las
libertades y derechos, ejemplo, al reconocimiento legal de las parejas
homosexuales, al aborto, a la no prohibición de las corridas de toros en
España, etc. Y
bajo esta postura de pacto y de colaboracionismo en agresión al
Fundamento Cristiano el hombre occidental está destinado a seguir el
camino de una vida artificial; incapaz de vivir una
vida plena, colmada de sentido y digna de ser vivida.
Es un hecho inobjetable que la civilización
occidental ha entronizado a la Religión Cristiana. Aquella y única que
adormece a las almas; que se retrata de cristiana en la forma pero que
en el fondo es inmensamente hipócrita. Una Religión Cristiana que fluye
a través de un cuerpo institucional religioso y que coexisten, es decir,
a veces se abrazan, desde luego por intereses, y que por sus variaciones
en creencias también son personales. Pero todas ellas se construyen sobre la base de una significación compasiva y
misericordiosa, y, otras veces, montadas sobre necesidades según las
circunstancias.
No podrá negarse que actualmente la
Religión Cristiana se forma sobre un conjunto de concepciones y
creencias que no se encuentran ni se enseñan como deberes ni
responsabilidades en la Doctrina Cristiana, la Biblia. Y es en ella, la
Biblia, que nos ayuda a comprender de lo falso que son las religiones
cristianas. (Hechos 17.11: "Y estos eran más nobles que los que estaban
en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud,
escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así".)
Por ejemplo, en ocasiones hemos escuchado aquellas
expresiones y términos religiosos particulares, elementos folclóricos y
simbolismos como la indulgencia, el purgatorio, la eucaristía, la
transubstanciación, la autoridad pontifica, las confesiones, las
beatificaciones, los sacramentos, los sacerdocios, las jerarquías, la
idea de Iglesia como cuerpo institucional, los monasterios, las
denominaciones, las ofrendas, los santos intercesores, la devoción a la
Virgen, adoración a los ritos de los templos, a los símbolos paganos, a
las fiestas triviales como la fiesta de la Navidad, la Epifanía, la de
san Juan, la del Señor de los Milagros; e incluso completamente
indiferentes ante las injusticias que cometen los gobernantes con sus
gobernados, en sus renuncias de participar negando las guerras
injustas y los ataques indiscriminados contra la población civil en Irak, Afganistán,
que lleva acabo la coalición internacional; contra la destrucción del medio
ambiente, la hambruna en África, etc. Y ante todo esto basta con
escudriñar las Escrituras para afirmar que tenemos ante nosotros a
denominaciones religiosas que viven de la falsedad e hipocresía. Efesios
6.12: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes." 14: "Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la
verdad y vestidos con la coraza de justicia."
Indudablemente el desarrollo de esta
desconcertante variedad de prácticas y conceptos religiosos no son más
que deformaciones y aberraciones, como de inútiles e inservibles, de un
absurdo categórico, y que no son verdades ni virtudes procedentes de la
Biblia. Aquí el hombre occidental que pide lo que la Religión Cristiana
le da lo conduce en definitiva a la perdición y condena. Isaías 5.20:
"¡Hay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de
la luz tiniebla y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y
lo dulce por amargo!"
De lo dicho, digno y oportuno es mencionar la postura de Lutero (1483-1546). Para
éste todos los que
viven de la fe, todos los justos, todos los que ya han sido salvados
forman parte de la Iglesia. Constituyen la Iglesia. En consecuencia, la
Iglesia, formada por los justos y salvados, no es una institución
visible y ordenada desde afuera. Mas bien es una institución de carácter
invisible. Dentro de ella no hay una autoridad interpuesta y mediadora
entre el creyente, el justo, y Dios. La Iglesia, pues, es la
Congregación de los que han sido salvados por la Gracia Divina, la
congregación de los que viven únicamente de la Palabra de Dios.
Dentro de la iglesia, tal como lo entiende
Lutero, todos son creyentes y todos participan del mismo sacerdocio. No
existen sacerdotes propiamente dichos como jerarquías
institucionalizados; no hay grados ni distinciones. La
Iglesia, es, pues, un cuerpo místico e invisible del que sólo Cristo es
la Cabeza. En este cuerpo, la norma exclusiva es la palabra de Dios y los
dos únicos sacramentos son los instituidos por Cristo: el bautismo y la
cena.
O mencionar la postura del teólogo y
predicador alemán
Thomas Müntzer (1490
-
1525),
quien proclamaba la legitimidad de luchar contra las autoridades
tiránicas.
Uno de sus “gritos de batalla” fue Omnia sunt communia, o
todas las cosas nos son comunes.
Müntzer no se limitó a predicar: fundó una organización
secreta revolucionaria, la Liga de los Elegidos, y fue uno de los
líderes de la sublevación que fue conocida como la Guerra de los
Campesinos. Engels describe a Müntzer como un líder revolucionario que
predicaba con la Biblia. Fue apresado, torturado y decapitado.
En este sentido, ¿qué pretende la Religión
Cristiana? Pues a partir de su apariencia íntima y sutil lo que busca es el
sincretismo, es decir, una reacción de ésta hacia la reforma de la
Doctrina Cristiana.
No se debe de olvidar que esta corriente degenerativa
-la religión cristiana-, alimentada
por el tiempo, fue un acontecimiento juzgado rigurosamente por el apóstol
Pablo quien reaccionó enérgicamente en contra y con el llamado concilio
de Jerusalén.
La Religión Cristiana no es una posición
de orden, ni una respuesta positiva a nuestro tiempo, ni un
ejemplo que
signifique resonancia perenne, sino, todo lo contrario. Simplemente, es una intelección
coactiva y condicional, que cae en la individualidad, -un componente cultural occidental de nuestro tiempo-, que su participación
se manifiesta en una actitud mecánica de unos a otros, dirigidos y
reconducidos por sus líderes religiosos, en sus manos están seguidos de
forma borreguil, y que comparten
el criterio que los problemas son enteramente personales e
intransferibles, es decir, una racionalidad de la "aritmética de la
salvación".
La Religión Cristiana no se dirige en
dirección de los niveles superiores del bien común y social, de la
justicia social, de la ética y de la moral, y no quiere
internarse en la aceptación que sus dogmas no son un proyecto de
naturaleza hacia la trascendencia. Descubrimos con ello que la Religión
Cristiana está exenta de una intrínseca historicidad.
Ciertamente, la Religión Cristiana aleja
al pueblo del corazón de la cristiandad y convierte al hombre en un
individuo necesitado de protección y de auxilio, incapaz de vivir su
vida y de crecer autónomamente.
¿Podemos conseguir a través de la Religión
Cristiana un culto y una filosofía valedera para los esclavos, mendigos
y pobres de la Tierra? ¿Es posible advertir de la Religión Cristiana
como una influencia civilizadora para la Humanidad? Podríamos afirmar
que a través de ésta no es posible un propósito que nos conduzca a la
verdad, uesto que no
se centra sobre el Fundamento de la Doctrina Cristiana. Su
referente fundamental al moverse sobre la
"racionalidad humanista", sólo implica su desviación y
contraposición a la Doctrina Cristiana.
Sigamos marcando la diferencia entre
Doctrina Cristiana y Religión Cristiana. La Doctrina Cristiana no muda
de naturaleza, ni la sustituye por otra, porque se asienta y está segura
sobre el fundamento en la Biblia.
La Doctrina Cristiana es en sí la Biblia
puesta en praxis.
Sólo la Doctrina Cristiana encarna verdades divinas, trascendentes,
inmanentes, definitivas, completas, universales y transformadoras e
inexorablemente rebelde y revolucionaria. Es el camino y respuesta a lo
desconocido. Es el restaurador de la vida y que permite buscar la fuente
de la trascendencia de la vida, y aquella en la cual el hombre se
profundiza. Es aquella en donde el hombre puede hallar la Gracia Salvífica.
Hasta aquí nos hallamos con la respuesta
hacia el mensaje bíblico cuya naturaleza de occidente decadente y
corrupta se identifique como un árbol podrido. Por lo tanto, ¿podríamos
aceptar que "todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser
cortado y echado al fuego? Ciertamente, en tanto que occidente es el
árbol podrido, es inevitable que su humanidad sea cortada y echada al
fuego.
¿Cuándo
desaparece la Religión Cristiana?
La posibilidad de salir de ella es solamente cuando desaparezca el
cuerpo social al que esta Religión pertenece, lo cual desaparece también
la Religión Cristiana.
¿Dónde
está el cristianismo? Configurada por dos extremos opuestos
entre la Doctrina Cristiana y la Religión Cristiana. Y la determinante,
que la transmite y la propaga, y que, por los siglos, ha estado presente
en la Humanidad, pues, en la Religión Cristiana.
Luigi Campos Chalco
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