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ISLAMISMO: A los trabajadores inmigrantes del
mundo |
Ciertos
tratadistas como Francis Robinson, El mundo islámico o María Teresa
Román, Diccionario de las religiones o Paul Poupard, Diccionario de las
religiones, son categóricos en afirmar que el término " sufí " se deriva
del árabe suf que significa lana, y que se refería a los vestidos de
lana que llevaban los místicos en contraste con las vestimentas de los
hombres mundanos.
Pero esta
afirmación se ve afectada por otra, que la contradice. Y así lo vemos en
la obra de César Vidal Manzanares, Diccionario de las tres religiones
monoteístas, quien señala lo siguiente : " Se ha pretendido derivar el
término " sufí " de suf (" lana "), pero es mucho más posible que
proceda de la palabra griega sofos (" sabio ").
Pero a pesar de las
numerosas hipótesis entre musulmanes y occidentales sobre el origen de la
palabra sufí, no hay duda que el sufí se muestra como un místico o asceta o
devoto o adorador o gimiente.
Aquél que empieza a
desarrollar la doctrina de la " vía interior ", a descubrir la ha-qiqa o
" pensamiento interior " o el camino espiritual hacia Dios a través de
la piedad. En su práctica y en sus actos se plantea la búsqueda de la
divinidad en sus distintas etapas (maqam) - el arrepentimiento, la
abstinencia, la renuncia, la pobreza, la paciencia, la confianza en Dios
y la satisfacción- hasta los estados (jal) místicos más profundos- la
meditación, el acercamiento a Dios, el amor, el temor, la esperanza, el
deseo, la intimidad, la tranquilidad, la contemplación y la seguridad
-que lo llevarán hasta su última finalidad esencial- la contemplación y
la unión con Dios-.
Un gran sufí fue al-Ghazzali
(muerto en 1111), considerado la figura más grande del islamismo
medieval y el musulmán más influyente después de Muhammad, comparado con
san Agustín y Martín Lutero y quien escribiera su autobiografía en el
Libertador del error. También lo fue la santa mujer Rabia (muerta el
801). Pobre, primero esclava y después liberta, vive muchos años (90 ?),
teniendo por morada una choza de cañas cercanas a Basora, orando y
gimiendo. Y quien escribiera :
Yo
te amo con dos amores, el amor de mi felicidad,
Y el amor perfecto de amarte
Como a ti se debe.
Mi amor egoísta es que yo no hago nada
Sino pensar en ti, excluyendo todo lo demás ;
Pero el amor más puro, que a ti te es debido,
Que caigan los velos que te ocultan, y yo te
contemple.
No quiero alabanza alguna ni por uno ni por
otro,
La alabanza es más bien tuya
Por este amor y por aquél.
(sobre la traducción inglesa de R.A.
Nicholson).
Esa preocupación de vida
espiritual también se puede apreciar en la India, en donde alrededor de
siete millones aún quedan de saddhus. Un saddhu es un hombre piadoso, un
buscador de la verdad, aquel que ha renunciado a la ordinaria vida
cotidiana para abocarse a la búsqueda interior. O sannyasin, quien toma
un bastón, un recipiente para el agua y un filtro y, vestido de color
ocre, se va por los caminos, peregrino sin hogar, preocupado únicamente
por alcanzar la verdadera felicidad, Para su familia es un muerto vivo.
Cuando muere, consideran que sus funerales han sido ya celebrados y se
limitan a enterrarle.
Esta necesidad de
apartarse del mundo que experimentan muchos individuos, cuando
observamos y vivimos de cerca el verdadero problema en que se encuentran
los inmigrantes " sumergidos " y " sin papeles " , manifiesto un
sentimiento profundo de la vida y que me inspire a imaginar a los " pre
sufis ", " pre saddhus " o " pre sannyasin " en ellos.
Desde luego relacionarlos
entre sí en el sentido de que expresan la misma devoción interiorizada
en estados místicos más elevados, sería absurdo. Pero el hecho que ante
el fundamento del carácter represivo y violento del esclavismo en que
vive el inmigrante, no tiene otra explicación que reflejarnos lo largo y
tortuoso de sus vidas.
En esas condiciones actúan
en las plazas, en los templos, en los puentes, en las casas abandonadas,
en las calles, en los albergues, enfrentándose al mundo, a través de su
canto, de su llanto, de su exclamación, de su sueño, de la limosna...
En esta visión prevalece
las palabras del trabajador-poeta Charles Poncy quien protestara en 1850
ante el rey san Crispín : " El hambre nos engancha a su negro carro,
nuestros salarios son tan reducidos. Por pan y harapos nos quemamos las
cejas. Mis hijos, amontonados en desorden sobre viejísima ropa de cama,
han manado hasta dejarlo seco el descarnado pecho de su madre. Comemos
las semillas de maíz de las que debería salir el alimento para los
pequeños. "
Pues estos resisten contra
la indiferencia de la sociedad industrializada, del presente racismo
-exclusivista- contra el latinoamericano, el africano, el musulmán...,
de la presente persecución policial y tortura como lo señala Amnistía
Internacional quien denuncia 321 casos de tortura a inmigrantes
-hombres, mujeres y niños- , a manos de agentes del Estado español entre
1995 y principios de 2002 (17.IV.02). De igual modo contra la Ley de
extranjería que dentro del marco del derecho burgués, siempre unilateral
y en la que todos debemos de someternos. De ahí que reconocemos con Karl
Marx al mismo tiempo la causa profunda de que todos los derechos
fundamentales y libertades en que se engalana la sociedad burguesa no
sirven de nada a la clase de los asalariados desposeídos. He innegable
en la palabras de Pierre Griolet en su obra Trabajo, amor y política, "
Pobreza y humillación son impuestas a otras personas ; la pobreza se
impone a la fuerza. Para cuantos sufren un destino así no queda otra
situación que la revuelta, y en ese caso es legítima".
" En esas condiciones,
características de la situación de casta vivida por el esclavo, éste no
disponía de elementos para organizar una inteligencia política de su
enajenación y posibilidades de lucha. Por eso, en la relación
esclavo-señor, el antagonismo nunca se desdobla en la lucha propiamente
revolucionaria. El esclavo podía rebelarse en grupo. Pero esos actos no
eran el producto de una inteligencia política de la enajenación esclava.
En general, eran el producto de una rebelión, por así decir, subjetiva,
personal o anárquica. " Octavio Ianni, Esclavitud y capitalismo.
Además, estos resisten y
se enfrentan y reaccionan contra la clase burguesa. En su condición sus
vidas no son ordinarias, puesto que por el rigor impuesto, presentan
nuevos caminos para su subsistencia. Al paso renuncian a los prejuicios
dominados por su " pensamiento interior ". En el ambiente económico,
sociocultural y político de la ciudad sufren y son pisoteados en sus
derechos a la vida, a la cultura, a la salud, al trabajo, a la
participación social...
La Declaración de los
Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948 precisa, en su artículo 23,
que "toda persona tiene derecho al trabajo, a condiciones equitativas y
satisfactorias y a la protección contra el paro". Este precepto es
incompatible con la realidad, lo cual es utópico y subjetivo y por el
tiempo en que transcurre, es inmoral.
Y así vemos al
protagonista, el trabajador inmigrante en el mundo, en su epopeya diaria
; el héroe anónimo que siente el daño físico y moral, y que se sostiene,
resiste, aguanta, tolera, consigue, ejecuta, se rebela..., en toda
acción realizadora con mucho sufrimiento y dificultades.
Cabe aquí una nota por aproximación con la sociedad religiosa sacerdotal
e institucionalizada en el mundo y en todas sus corrientes, para
invitarlos a lo largo de sus vidas y dejar de lado aquella tentación
placentera del modo de vivir en vacaciones, con sus periodos de "retiro
y reflexión" -ejercicios espirituales", "cursos de renovación, "jornadas
de espiritualidad"- o celebraciones gozosas de la comunidad
-profesiones, jubileos de profesión o sacerdocio- para convivir con los
"pro sufis" que son por millones en el mundo. Y formar parte de ellos en
situación similar de necesidad, del peligro y de las dificultades. Y es
allí en donde desarrollarán su trabajo asistencial. Una participación
fuera de esa convivencia pues no habrá resonancia y ordinario será
vuestro trabajo, en participación inútil y palabras vacías.
Luigi Campos Chalco
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